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Venas toracicas



junio 30, 2022

Vena epigástrica superficial

Bilateralmente, la vena torácica interna nace de la vena epigástrica superior y acompaña a la arteria torácica interna a lo largo de su recorrido[1] Drena las venas intercostales, aunque el drenaje posterior suele estar a cargo de las venas ácidas[1] Termina en la vena braquiocefálica[2] Tiene una anchura de 2-3 mm[3].

Hay una o dos venas torácicas internas que acompañan a la arteria correspondiente (arteria torácica interna). Si la vena torácica interna es única, suele discurrir medial a la arteria. Si las venas torácicas son dobles, discurren a ambos lados de la arteria torácica interna[4].

La bifurcación de cada vena torácica interna es común. La vena torácica interna izquierda puede bifurcarse entre las costillas 3-4 o permanecer como una sola vena[5] La vena torácica interna derecha puede bifurcarse entre las costillas 2-4 o permanecer como una sola vena[5].

El conocimiento del curso de la vena y la arteria torácicas internas es importante durante los procedimientos de intervención a través de la pared torácica anterior, como la biopsia y el drenaje del empiema. Esto es para evitar la punción de los vasos y causar una hemorragia masiva[6].

Vena intercostal

ResumenEn el paciente sano, la sangre regresa al corazón a través de las vías venosas clásicas. La obstrucción de cualquiera de estas vías hará que el flujo sanguíneo encuentre nuevas vías colaterales para volver al corazón. Aunque existe una variación anatómica significativa y a menudo están presentes múltiples vasos colaterales en el mismo paciente, es una regla general que las vías colaterales formadas están en función del lugar de la obstrucción venosa. Por lo tanto, el conocimiento de los sistemas de vasos colaterales típicos puede aportar información para localizar la obstrucción venosa y caracterizar su gravedad y cronicidad. Además, el conocimiento de la anatomía colateral puede ser esencial en la planificación de procedimientos intervencionistas y/o quirúrgicos, especialmente cuando se colocan catéteres en pacientes con obstrucción venosa. En esta revisión pictórica, ofrecemos un enfoque sistemático para comprender las vías colaterales en pacientes con obstrucción venosa en la parte superior del cuerpo.

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Vena tiroidea inferior

Las venas intratorácicas pueden clasificarse en sistémicas y pulmonares (VP). Las venas sistémicas devuelven la sangre desoxigenada a la aurícula derecha (AD) y las VP reenvían la sangre pulmonar oxigenada a la aurícula izquierda (AI). Las variaciones anatómicas y las anomalías congénitas de estos vasos son frecuentes. Conocer la anatomía de estos vasos es muy importante para reconocer correctamente las variantes de estos vasos que pueden tener importantes implicaciones clínicas y quirúrgicas. La trombosis de las venas braquiocefálicas y ocasionalmente de la vena cava superior (VCS) se observa tras la inserción de un catéter, una intervención común en muchos pacientes ingresados en los hospitales. Las anomalías congénitas de las principales estructuras venosas del mediastino se producen en menos del 2% de las personas que no presentan otras anomalías. Aunque se han descrito muchas anomalías congénitas, se producen con suficiente frecuencia sin consecuencias clínicas adversas significativas: la persistencia de una VCS izquierda con y sin una VCS derecha coexistente, la continuación ácigos o hemiácigos de una vena cava inferior (VCI) interrumpida y el retorno venoso pulmonar anómalo parcial (RVP).

Vena epigástrica inferior

Durante las resecciones pulmonares anatómicas, las venas pulmonares (VP) se encuentran entre las estructuras vasculares del hilio que deben ligarse (1). Las VP también desempeñan un papel importante en la determinación de la anatomía segmentaria del pulmón. Teniendo en cuenta la creciente posición de la segmentectomía para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas, este procedimiento se realizará cada vez con más frecuencia (2). Durante la segmentectomía, después de identificar la rama lobar de la VP, la disección debe proceder distalmente y se debe llevar a cabo la identificación de las venas intrasegmentarias (centrales) e intersegmentarias (subsegmentarias) (3,4). El plano virtual creado por la vena intersegmentaria se convertirá en el plano de la disección, esta vena debe permanecer intacta (4). La evaluación preoperatoria de la anatomía vascular y segmentaria del pulmón es importante y la tomografía computarizada (TC) es un método útil (5).

Hay que tener en cuenta la anatomía vascular atípica durante la disección del hilio, las fisuras y antes de ligar cualquier estructura vascular. Las variaciones de los PV contribuyen a aumentar el número de complicaciones vasculares (6), que se registran en más del 2,9% de los casos (7). En un estudio anterior demostramos que la anatomía venosa atípica fue advertida por el cirujano (y problemática en algunos casos) en más del 3% de las cirugías (8).

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