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Medicina mesopotamia



julio 14, 2022

Música mesopotámica

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Barbara Boeck, del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC de Madrid, ha estudiado los registros cuneiformes de la antigua Mesopotamia para explorar sus métodos curativos. Centrándose especialmente en las plantas medicinales y en la práctica de la adivinación, se propuso descubrir cómo los médicos babilonios trataban a sus pacientes, qué plantas medicinales recomendaban para cada enfermedad y cómo explicaban el dolor y la enfermedad. Barbara describe cómo el concepto babilónico de curación incluía la creencia religiosa y la magia. Colabora con Amots Dafni en el estudio de las plantas medicinales y con Ignacio Márquez Rowe en lo referente a la técnica adivinatoria de la extispiciencia.

A principios de la historia de la antigua Mesopotamia (mediados del cuarto milenio a.C.), se inventaron los registros cuneiformes que utilizaban signos impresos en arcilla húmeda. Entre estos registros había muchas recetas médicas y algunos manuales de farmacología. Con el paso del tiempo, la disposición de estos textos varió pero, aparte de los sutiles cambios en la terminología de los medicamentos, poco cambió en la farmacología babilónica o en el enfoque de la medicina. El desciframiento de estos textos es complejo, pero proporciona una visión fascinante del concepto babilónico de la curación y de su conocimiento de las plantas medicinales.

Medicina y magia mesopotámicas

Amuleto para ahuyentar la peste El antropólogo J. Lawrence Angel descubrió que hace 30.000 años los hombres medían 1,70 metros y las mujeres 1,70. En la época grecorromana, los hombres medían 1,70 y las mujeres 1,70. En 1960, los hombres estadounidenses medían 1,70 metros. Angel también estimó que en el paleolítico los hombres vivían una media de 33,3 años y las mujeres de 28,7, y que los hombres habían perdido una media de 2,2 dientes al morir: 3,5 dientes en el 6.500 a.C.; 6,6 desaparecidos en la época romana.

La enfermedad se consideraba tradicionalmente un castigo de los dioses. Aun así, las tablillas cuneiformes sumerias relatan que los mesopotámicos tenían cierta conciencia de los patógenos mortales en el año 1770 a.C. La excavación de tumbas asirias pertenecientes a la élite, quizá reyes y reinas, reveló que el pueblo tenía pocas caries pero sufría abscesos dentales. Muchos antiguos creían que el dolor de muelas estaba causado por unas criaturas llamadas gusanos dentales. Un poeta babilónico describió uno de estos gusanos:

Nancy Demand, de la Universidad de Indiana, escribió: «Las enfermedades mesopotámicas suelen achacarse a espíritus preexistentes: dioses, fantasmas, etc. Sin embargo, cada espíritu se consideraba responsable de una sola de las que llamaríamos enfermedades en cualquier parte del cuerpo. Así, normalmente la «Mano de Dios X» del estómago corresponde a lo que nosotros llamamos una enfermedad del estómago. Una serie de enfermedades se identificaban simplemente con nombres, «bennu» por ejemplo. Además, se reconocía que varios órganos podían simplemente funcionar mal, causando enfermedades. También se podía culpar a los dioses en un nivel superior por causar enfermedades con nombre o mal funcionamiento de los órganos, aunque en algunos casos esto era una forma de decir que el síntoma X no era independiente como de costumbre, sino que era causado en este caso por la enfermedad Y. También se puede demostrar que las plantas utilizadas en el tratamiento se usaban generalmente para tratar los síntomas de la enfermedad, y no eran el tipo de cosas que generalmente se daban con fines mágicos a dicho espíritu. Es de suponer que se hacían ofrendas específicas a un dios o fantasma concreto cuando se consideraba que era un factor causal, pero estas ofrendas no se indican en los textos médicos, y deben encontrarse en otros textos. [Fuente: The Asclepion, Prof.Nancy Demand, Indiana University – Bloomington].

Medicina mesopotámica wiki

La «Enciclopedia Médica de Nínive» es un manual de medicina de 2.600 años de antigüedad que contiene miles de descripciones de enfermedades y síntomas, junto con prescripciones terapéuticas. El investigador Krisztian Simko se adentra en la historia de la medicina antigua y en algunas de las dolencias y curas que aparecen en la antigua enciclopedia mesopotámica.

Es posible que hayas oído que los médicos hacen el «juramento hipocrático» -que recibe su nombre del antiguo sanador griego Hipócrates (alrededor del 460-370 a.C.), celebrado como el «padre de la medicina»- cuando prometen mantener las normas éticas en su práctica médica. Sin embargo, muy poca gente sabe lo sofisticada que era la medicina antes de la época de Hipócrates.

En el mundo antiguo, la medicina egipcia gozaba de un estatus de respeto y prominencia. El famoso historiador Heródoto parece haber apreciado que diferentes partes del cuerpo requerían diferentes tratamientos y especialistas médicos. Cada médico estaba capacitado para tratar las enfermedades de una parte concreta del cuerpo humano, como los ojos, los dientes o el estómago.

Medicina sumeria

La curación en Mesopotamia consistía en utilizar las sustancias que la naturaleza había proporcionado, con o sin intervención humana. Se trataba principalmente de remedios a base de plantas, que se cultivaban en jardines medicinales o se adquirían en lugares exóticos y lejanos. Con menor frecuencia, junto a las plantas curativas se utilizaban también otros materiales, como piedras y minerales o diversos productos animales (carne y huevo; leche y queso; lana, huesos y tendones). En los textos terapéuticos se habla extensamente de las diversas formas en que se procesaban todas estas sustancias y se aplicaban en distintas partes del cuerpo del paciente. Con la ayuda de estas fuentes, podemos conocer los procesos que se llevaban a cabo para producir los medicamentos más eficaces. Sin embargo, esto también significa que sólo conocemos las recetas médicas que funcionaban, cuya eficacia se enfatiza a veces con etiquetas como «(remedio) probado y comprobado» o «bálsamo ocular (probado) de Hammurabi». La larga historia de intentos y errores que debió conducir al descubrimiento de los tratamientos eficaces no está registrada en las fuentes escritas.

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